Leer para correr

“Correr es de cobardes”. Este comentario, dicho en tono jocoso, es una de las típicas bromas que se suele hacer a los aficionados a las carreras de fondo para insinuarles de manera poco sutil que hay cosas mejores que hacer en la vida. Sin ir más lejos, yo mismo, hijo de maratoniano, pensé durante años que correr no tenía mucho sentido sino había de por medio dos equipos, dos porterías y un balón al que chutar.

Años después, en Berlín, me acostumbré a correr siguiendo la orilla del Landwehrkanal, hasta enlazar con la del río Spree y continuar hasta perderme por la inmensidad de la selva urbana del Treptower Park. Desde entonces, correr se ha convertido en una actividad importante y liberadora para mí y, a juzgar por el creciente número de amigos, conocidos y corredores que actualmente entrenamos por las calles de Barcelona, la fiebre del correr es altamente contagiosa.

Fotografia d'un corredor

“En moviment” de Traveller Su

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